Con Yeda hemos topado

En suelo patrio, el fútbol ha sido eclipsado. Esto es difícil, el acto ha sido perpetrado por la Geopolítica. Quién iba a decirlo. Conociendo los finalistas de la Supercopa de España, felicidades a los habitantes de la capital por otro derby madrileño, suenan las trompetas del reproche por la sede elegida para ello. Hay buenos argumentos para estar a favor y en contra de las nuevas medidas: de momento, cuatro equipos y la exótica Asia.

El calor de Yeda, Arabia Saudita, coloca de nuevo el afán de protagonismo de Rubiales en el ojo del análisis. De un lado, sería injusto menospreciar el cambio de formato de la Copa del Rey. Ahorrando partidos, y por una vez favoreciendo al equipo humilde al ser a único partido las eliminatorias hasta semifinales. Haciendo así menos difícil la bella locura de las caídas de equipos, a priori, favoritos. Pero está todavía reciente su polémica con Lopetegui de nefasto recuerdo deportivo: Mundial de Rusia. También algunas declaraciones con aire chulesco, tras la salida de Robert Moreno y regreso de Luis Enrique al frente de la Selección, han jugado un importante papel en que el actual Presidente de la Real Federación Española de Fútbol no deje indiferente a nadie.

Volviendo a Arabia, si miramos lo deportivo, Campeón de Liga y Copa del Rey se quedan fuera de la Final. El Atlético de Madrid tumbó con heroísmo al Barcelona y el Real Madrid hizo un gran partido ante un flojo Valencia. Como hemos indicado, esto no importa. Da igual el buen juego y el heroísmo. Difícil de entender la presencia de estos equipos de la capital en la invitación al nuevo formato. Sobre todo, la del equipo entrenado por Zidane. El equipo de Simeone puede al menos argumentar acudir en calidad de subcampeón de Liga o Copa. Hay antecedentes.

Si pasamos a la política, se ha defendido la celebración en tan polémico suelo debido a que es bueno para defender la famosa Marca España. Sería iluso no pensar en la cuantiosa cantidad que hay sobre la mesa por celebrar en suelo extranjero una competición nacional. Aceptando este argumento, basado en que la Supercopa se utiliza como herramienta de un estudiado Plan de Marketing en Política Exterior, debe pues recordarse tanto la violación de Derechos Humanos, como la moralmente cuestionable y productiva venta de armas por parte de nuestro país a Arabia Saudita, como han denunciado tantas asociaciones de marcada lucha social.

De hecho, redactoras deportivas de nuestro país dejan constancia en sus escritos de las dificultades sufridas en Yeda por el mero hecho de ser mujer. Somos testigos de uno de los triunfos de la Globalización: es cada vez menos raro ver fronteras en el fútbol. Un partido de máximo interés de Liga Sudamérica se juega en suelo español, y una Supercopa de Italia se celebra en Japón. En Asia, ahora la Supercopa de España. Y todavía está en el aire la idea de jugar algunos partidos de Liga española en suelo norteamericano ¿No es paradójico defender que es una gran medida para el país y su deporte, sacar el deporte y llevarlo fuera de nuestras fronteras?

El sorteo de la Supercopa, donde participaron integrantes de los cuatro participantes (fuente: Marca)

Profundizando en esta pregunta, cierto es que, bien invertidos, los importantes ingresos obtenidos por la Real Federación Española de Fútbol resultan una ayuda crucial para el desarrollo del Fútbol Nacional. Ahora bien, el mundo y las audiencias televisivas no se admirarán con la infraestructura española y sus históricos estadios. No se llenarán nuestras instalaciones de Hostelería y de Ocio. Y no se darán a conocer equipos nuevos que puedan entrar en nuevos mercados. Es decir, de nuevo es el equipo humilde el que sale perjudicado. La competición a jugar sí ganará en seguidores, pero no la fama de la calidad española para albergar grandes eventos deportivos. Por mucho dinero ganado, sale ganando el que paga y no el que recibe. Pues otros ingresos secundarios, y también cuantiosos, viajan destinados a suelo de Yeda.

Pero no perdamos de vista el factor humano del fútbol: los jugadores. Este es verano de competición entre naciones. Si se implanta el jugar cada vez más lejos las competiciones nacionales, según sea de cuantioso el cheque, se corre un mayor riesgo de lesiones y, por tanto, de fatigas. Ya el calendario actual está sobrecargado, en lugar de tomar medidas para soltar peso innecesario, se aumenta. Recordemos las largas pretemporadas por Estados Unidos, Australia, etc.

A la larga, si se lesionan los mejores jugadores, partiendo de la base que son los que más minutos sufren en sus piernas, pierde calidad y espectáculo el juego. Y esto es el ingrediente principal del negocio futbolístico. Si ello se pierde, supone un duro varapalo para el espectador, el cliente. Resumiendo, por tal de ganar más dinero se pierde calidad a gran velocidad de un producto que ha destacado en Europa por la calidad de jugadores y técnicos: el fútbol español. Suerte a Merengues y Colchoneros.