El fin de un imperio

Un proverbio sueco dice: “Aquellos que quieren cantar, siempre encuentran una canción”.

El 14 de mayo de 1994, el estadio de Riazor se preparaba al completo para cantar We are the Champions, pero un fallo de Miroslav Djukic provocó un  cambio en el plan inicial para que acabase sonando la hermosa, aunque triste Ave María.

Cuatro días después, Andoni Zubizarreta, cabizbajo y lloroso, entonaba los mismos acordes en el césped del Estadio Olímpico de Atenas. El FC Barcelona había ganado una Liga inesperada en La Coruña y la euforia del equipo, ya de por sí altísima, se disparó en las horas previas de la final de la Copa de Europa.

Se enfrentaban dos campeones recientes de sus respectivas ligas. Sin embargo, los azulgrana aún sufrían efectos de la resaca de su triunfo mientras que, el rival, el AC Milan, llevaba 15 días sin competir para preparar el duelo que coronaría al mejor equipo de Europa aquella temporada.

Bakero y Tassotti intercambian banderines final Champions 1994 FC Barcelona Milan
(Fuente: martiperarnau.com)

La escuadra italiana, comandada por Fabio Capello, había suplido a su exitosa generación holandesa (Gullit, Rijkaard, Van Basten) con un par de genios bálticos, como Zvonimir Boban y Dejan Savicevic. Aún así, lograron ganar ese año el Scudetto con cierta solvencia.

Por el contrario, el FC Barcelona asombraba en el planeta fútbol a causa de su juego vistoso y efectivo. Johan Cruyff, el entrenador blaugrana, comentaba en la previa lo siguiente: “El Milan no es nada del otro mundo. Será un gusto ganar”.

Los italianos saltaron al campo dispuestos, según los pronósticos, a soportar un chaparrón de juego y goles del equipo blaugrana, pero ese día las canciones que sonaron al final no fueron, ni mucho menos, las que casi todo el mundo esperaba. Por su parte, presentaron una orquesta sinfónica que había ofrecido grandes y buenos conciertos por casi todos los escenarios de la Europa futbolística.

Alineaciones

A.C. MILANF.C. BARCELONA
Sebastiano ROSSIAndoni ZUBIZARRETA
Christian PANUCCIAlbert FERRER
Filippo GALLIMiguel Ángel NADAL
Mauro TASSOTTI (C)Ronald KOEMAN
Paolo MALDINISERGI Barjuan
Demetrio ALBERTINIPep GUARDIOLA
Marcel DESAILLYJosé Mari BAKERO (C)
Roberto DONADONIGuillermo AMOR
Zvonimir BOBANROMARIO
Dejan SAVICEVICHristo STOICHKOV
Daniele MASSAROTxiki BEGUIRISTAIN
Fabio CAPELLO (E)Johan CRUYFF (E)

Fabio Capello esbozó una pequeña sonrisa al contemplar la alineación. No jugaba su principal temor, Michael Laudrup. El danés, cuya relación con el entrenador era inexistente, ya había decidido fichar por el eterno rival, que le esperaba con los brazos abiertos.

El vistoso fútbol de los azulgrana no aparecía por ninguna parte y Massaro asestó dos golpes tremendos a la final para que se llegara al descanso con una clara ventaja milanista. Nada más reanudarse el encuentro, Savicevic destapaba el tarro de las esencias al ejecutar una perfecta vaselina que ponía el tercer gol en el marcador.

El fútbol, la verdad, no es justo siempre, pero ese día sí que lo fue. “La Roca”, Marcel Desailly, apodado así por ser uno de los mejores defensas mundiales de la época, culminó un excelso partido como mediocentro para marcar el cuarto gol de su equipo y acabar, de esa forma, con el mega favorito equipo catalán.

De esa manera, ambos vestuarios, con unos planes ya establecidos por casi todos desde mucho antes del comienzo, tuvieron que intercambiar sus bandas sonoras para que la música diera a conocer el verdadero estado emocional que se vivía en los dos bandos.

Pep Guardiola mira al vacío tras perder la final Copa de Europa 1994

A los pocos días, Andoni Zubizarreta era fulminado para comenzar a desmembrar uno de los equipos que más habían asombrado al mundo del fútbol en esa recién comenzada década de los noventa.

El Dream Team de Johan Cruyff cavó su tumba donde se cimentó el origen de la actual Europa. Un lugar mítico para recordar por siempre a un equipo mítico.

Aquella tarde noche del 18 de mayo de 1994, las miradas perdidas de Zubizarreta y Guardiola al final del partido, con la celebración de fondo de los hinchas italianos,  daban la razón a Víctor Hugo cuando dijo:” La música expresa lo que no puede ser dicho y aquello sobre lo que es imposible permanecer en silencio.